Tardes de danzón en Veracruz

Llega el día en que hay que reunirse, miércoles a partir de las 18 horas en la Plazuela de la Campana o martes, jueves y sábados a partir de las 19 horas en el Zócalo de Veracruz. Son llamadas las “Tardes de Danzón”.

Un gran ambiente de fiesta y sabor se deja sentir en los tradicionales bailes populares de Veracruz, donde personas de todas las edades, hombres y mujeres principalmente de edad madura, se congratulan por seguir gozando al aire libre y en completa tranquilidad las noches de son y pachanga en la famosa Plazuela de la Campana.

Unos cantan al compás de la música, otros bailan con su pareja y los demás se deleitan escuchando las bellas canciones de uno de los grupos musicales tradicionales en el puerto de Veracruz. A través de los danzones, las personas se remontan a los pasajes que en las rimas de las canciones dan cuenta de lo que fue su juventud o niñez.

Hablar de la Plazuela de la Campana es hablar de música, cultura, alegría, sabor y sobre todo buenos recuerdos de esta ciudad. La Plazuela de la Campana está ubicada en el corazón del centro histórico de Veracruz y a diario es visitada por lugareños y por turistas que al ver este pequeño rincón de Veracruz lleno de sabor y algarabía, se detienen a contemplar de la belleza que esta plaza tiene.

Grupos musicales como Pregoneros del Recuerdo, hacen cada semana noches muy agradables y divertidas para los visitantes que se dan cita en el lugar para disfrutar de una noche, llena de música, baile y alegría.

Y a pesar de que hoy en día existen grandes lugares para la diversión nocturna, la Plazuela de La Campana no pasa y no pasará de moda, ya que este rinconcito de sabor y nostalgia para muchos es sin duda alguna, el punto de reunión, donde se divierten en serio y pasan una noche muy amena disfrutando, de la buena música, de una cerveza bien fría, de los tamales de elote que se venden en el lugar y hasta de un torito de cacahuate.

Sin dudarlo la Plazuela de La Campana es y será siempre un lugar lleno de diversión para los jarochos y visitantes.

 

EL DANZÓN

 

En la Plaza Central del Puerto de Veracruz el danzón se baila de manera distinguida, las mujeres se visten de blanco, con abanico, tacones altos, telas ligeras de organdí, muselina y algodón, con holanes y encajes, rebozos de seda y listones de color, alhajas de oro y collares de perlas y coral, con delantales de terciopelo bordado, los hombres se muestran elegantes e impecables de guayabera y sombrero. Con la cadencia, sutileza y sensualidad de los acordes, ante todo se cuida el estilo y el porte. Con los pies se dibujan cuadros en el piso y, a ritmo de tres tiempos, se dan vueltas cadenciosas y, en los descansos, se aplaude a la orquesta.

El danzón proviene de la contradanza de los elegantes salones de baile europeos. Llegó a Haití para emigrar a Cuba a finales del siglo XVIII, la contradanza fue evolucionando para convertirse en el siglo XIX en la danza criolla o la habanera y, finalmente, desembocar en el danzón que hoy conocemos. La primera pieza registrada fue Las alturas de Simpson de 1879. Ya en la primera mitad del siglo pasado fue teniendo variaciones con nuevos estilos rítmicos de son cubano y son montuno, lo que derivó en otros géneros musicales como el mambo y el chachachá, los cuales se arraigaron en Veracruz, por la importante migración cubana que recibió el puerto.

Llegaron grandes músicos cubanos a México, espléndidos representantes de estos ritmos y géneros cubanos como Benny Moré, Dámaso Pérez Prado y la orquesta Aragón entre otros. Hoy el danzón sigue vivo en el puerto: embelesa a los transeúntes en las mágicas noches jarochas, con los ritmos venidos del otro lado del mar que aquí se convirtieron en humanidad múltiple.