BALCÓN

LA JUSTICIA ES UN BIEN ESCASO. RARA VEZ somos testigos del brillo de su pureza. En medio de la parda neblina, lo que atisbamos son aproximaciones que pocas veces nos dejan satisfechos. En este entorno caliginoso lo que es justo para unos no lo es para otros y rara vez hay maneras de llegar a acuerdos. Por eso es tan difícil la benemérita labor de los jueces. Se ofrecen alegatos a favor y en contra y el tribunal está obligado a elegir entre ellos. El sistema judicial no puede permitirse la parálisis, aunque deje detrás de sí una larga estela de inconformidades. La justicia se dicta en el terreno movedizo de las razones. Algunas son buenas, otras malas, otras son una mezcla de aspectos buenos y malos. Es evidente que para cuidar la justicia hay que cuidar la razón. Y para proteger a la razón debemos seguir algunas reglas básicas, una de ellas es: Ten cuidado con las palabras. A lo largo de varias décadas, el filósofo mexicano Carlos Pereda ha examinado esta regla desde distintas perspectivas y en diversos contextos. No debe extrañarnos, por lo tanto, que Pereda haya encabezado uno de los proyectos más ambiciosos de la filosofía política en lengua española de años recientes, proyecto cuya finalidad es cuidar las palabras para cuidar la justicia, ese bien escaso. La editorial Siglo XXI ha publicado este año el Diccionario de Justicia, editado por Carlos Pereda y un equipo muy destacado de colaboradores. Menciono, en primer lugar a los tres coordinadores editoriales del diccionario: Julieta Marcone, de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM), María Teresa Muñoz, de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y la Universidad Intercontinental (UIC) y Sergio Ortiz Leroux de la UACM. En el consejo asesor de la obra también participaron: Álvaro Aragón Rivera (UACM), Julio Beltrán (UNAM), Víctor Hugo Martínez González (UACM), Arturo Santillana (UACM) y Ángel Sermeño Quezada (UACM). Como se puede observar, el grueso de los colaboradores de este proyecto proviene de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México, en el que se ha formado un grupo de estudios sobre teoría y filosofía política de alto nivel académico. La lista de los autores de las entradas del diccionario es impresionante. Encontramos aquí a los principales estudiosos de la política, el derecho y la ética en Iberoamérica. Podemos destacar, entre las más de cien contribuciones, las de Samuel Cabanchick (LEY), Paulette Dieterlen (POBREZA), Néstor García Canclini (CULTURA), Roberto Gargarella (CONSTITUCIÓN PROCESAL), Luis Eduardo Hoyos (DESIGUALDAD), Efraín Lazos (TERRORISMO), Gustavo Leyva (COSMOPOLITISMO), Claudio Lomnitz (INDIGNADOS), León Olivé (MULTICULTURALISMO), Jesús Rodríguez Zepeda (DISCRIMINACIÓN), Teresa Santiago (GUERRA JUSTA), Enrique Serrano (LIBERTAD), Verónica TOZZI (MEMORIA HISTÓRICA), Rodolfo Vázquez (ESTADO DE DERECHO) y Héctor Zagal (VIDA BUENA). El Diccionario de Justicia es un muestrario del mejor trabajo que se hace en lengua española sobre este campo de estudio. Se trata no sólo de un repertorio de conceptos abstractos, importados de otros idiomas, sino de un análisis del vocabulario que se utiliza en los discursos sobre la justicia que se formulan en la actualidad en nuestros países; por eso es importante que haya entradas como INDIGENISMO, LIBERACIÓN o NARCOTRÁFICO. Sin embargo, en ese tenor, se echa de menos algunas otras entradas que hubieran sido apropiadas para nuestro contexto latinoamericano, como MIGRACIÓN, DERECHOS COLECTIVOS o GUERRILLA. Como señala Carlos Pereda en su estudio introductorio, la función de este diccionario es doble: determinar y, al mismo tiempo, desestabilizar una familia de conceptos en torno a la justicia. Esta doble función es indispensable para cuidar y para impulsar a la justicia. Las razones sobre lo justo y lo injusto no pueden estar hechas de aire ni de piedra. Un diccionario tiene que servir para fijar los significados, pero también para estimular la permanente discusión acerca de ellos. Dios imparte la justicia eterna en su reino, pero en el de este mundo, los seres humanos tenemos que hacer justicia con nuestras propias razones. El Diccionario de Justicia que ha publicado la editorial Siglo XXI es un valioso instrumento para que podamos pensar mejor sobre la justicia, condición indispensable para que podamos hacer mejor justicia. Carlos Pereda y su equipo han hecho una importante contribución a la cultura iberoamericana……Y POR HOY ES TODO.